How I Learned Spanish Part 2/Cómo aprendí el español parte 2




This post may contain affiliate links. Please read my disclosure policy.

Ver abajo para leer El Artículo en español

How I Learned Spanish Part 2: Someone In My Family is Bilingual…  What?

Here I am, baby Christa in her box with a string...

Here I am, baby Christa in her box with a string…

As I mentioned in my first post, I didn’t grow up in a Spanish speaking household… in fact, quite the opposite. (You can read about it here if you missed it!)  Almost every Christmas season, however, my family and I went to visit our extended family at the Nebraska Homestead outside of Cortland, and this is the time that I spent with my aunts, uncles and cousins.  Since I’m the oldest grandchild on my dad’s side of the family (the next two grandchildren are my younger siblings), there were quite a few years of my sister and I spending quality time with all the childless aunts and uncles.  They still talk about how much fun they had with me (and at my expense!  They tied a string to a cardboard box and took turns pulling me around in it, among other shenanigans that only my dad’s siblings could come up with).  At any rate, my dad’s sisters have always been incredibly invested in all of their nieces and nephews, and I was no exception.  My aunt Vic helped to instill in me the love of reading for pleasure by continuously asking me what books I was reading and recommending more.  My aunt Beth is the person, though, who inadvertently sparked my curiosity about Spanish.

My Aunt Beth and Grandma. They are so Beautiful!

My Aunt Beth and Grandma …so beautiful!

The best way to describe my Aunt Beth is “fiercely private,” and I will include in this story only the details about her life that are most pertinent to my own story.  Beth is my grandparent’s fourth child and the youngest girl.  As long as I can remember she has lived in Texas and worked as a (very successful) engineer.  She married a man of Mexican descent and they had a daughter named Sofia the same year that my brother was born.  Beth and her husband didn’t speak Spanish at home, necessarily, although my aunt knows a decent amount of Spanish, and her husband is flawlessly bilingual in the way that only those who have grown up their entire lives speaking Spanish can be.  During her infant and toddler years, my cousin was cared for by her Spanish-speaking nanny while my aunt worked.  When Beth got home from work each day, she spoke English to Sofia. (Now I know that this is a classic example of the bilingual child rearing technique of One Parent, One Language (OPOL)  You can read about the benefits and drawbacks of this parenting strategy over at Bilingual Monkey, here.   At the time of course, I had no idea this was actually normal.) Thus, my cousin Sofia was truly bilingual from birth.

Typical of the men at the farm... figuring out how to fix something.

Typical of the men at the farm… figuring out how to fix something.

So it was that (proverbially) fateful Christmas that everyone in the family descended on the Homestead, Aunt Beth and Sofia included. During these visits, it was typical of my sister and I to entertain the younger kids while our moms shared stories in the farmhouse kitchen and our dads romped around the farm talking about and fixing anything involving an engine.  I must have been about eleven and Sofia just around three years old on this particular trip, and I played with her the entire time that we were at the farm.  We followed each other around, talking and playing as cousins do.  The thing was, quite often I would have to march her over to my Aunt Beth and ask “what is she saying?”, as she would ask me, in Spanish, for what she wanted, and I had no idea what she was saying.  Sofia was displaying a hallmark trait of bilingual toddlers, which is that, rather than distinguish between two separate languages as adults do, they consider all the words in their vocabulary, no matter how many languages they are hearing, as one “language.”  You can read more about bilingual parenting in my FAVORITE resource book “Bilingual Is Better” by Rozana A. Soto and Ana L. Flores. (affiliate)

As you might imagine, my own (sheltered) (monolingual) worldview was turned upside down.  My baby cousin could speak two languages?  I had never considered that anyone, much less someone in my family, could understand and speak more than one language.  And I wanted that for myself.  But how could I accomplish it?  

Part 3: “Learning” Spanish in school

Part 4: Guatemala

Part 5: A “Major” Change

Like it? Pin it!
How I Learned Spanish Part 2

 

Cómo aprendí el español parte dos: ¿Alguien en mi familia es bilingüe? ¡Yo no sabía!

Como mencioné en mi primer artículo sobre este tema, yo no crecí en una casa hispanohablante.  (Puedes leer el artículo aquí si lo perdiste la primera vez).  Casi cada año para las fiestas navideñas, mi familia y yo fuimos a la granja de mis abuelos para pasar tiempo con ellos, mis tíos y mis primos.  Como yo soy la nieta mayor,  habían muchos años en que mis tíos jugaban conmigo de maneras extrañas pero cariñosas.  Una vez me metieron en una caja de cartón, pusieron una cuerda alrededor, y turnaban con arrastrarme por toda la casa.  Todavía hablan de cuánto se divirtieron conmigo, pero aparte de bromear conmigo, todos siempre han sido  en mi éxito personal, especialmente mis tías.  Mi tía Victorine me motivó a leer por placer, preguntándome por los títulos de los libros que yo estaba leyendo y recomendándome novelas adecuadas para mi edad y mis intereses.  Pero mi tía Beth es la persona que encendió el amor que tengo, hasta hoy en día, por el español.

Unas de las mujeres más guapas de la familia... mi abuela y mi tía Victorine

Unas de las mujeres más guapas de la familia… mi abuela y mi tía Victorine

Mi tía Beth es una persona sumamente privada, y por eso incluyo aquí únicamente los detalles de su vida que pertenecen al propósito de este artículo.  Ella es la cuarta hija de mis abuelos, y la hija menor.  En cuanto yo me acuerdo, ella ha vivido en el estado de Tejas y ha trabajado, muy exitosamente, como ingeniera.  Ella se casó con un hombre mexicano, y dio a luz a una hija que se llama Sofía.  Mis tíos no hablaban español entre ellos, aunque mi tía sabe bastante español, y mi tío es cien por ciento bilingüe.  Durante su infancia, mi prima fue criada por una niñera mexicana, la cual hablaba únicamente español con ella, mientras mi tía sólo le hablaba inglés.  (Ahora yo sé que este método de criar niños bilingües se llama “un padre, un lenguaje¨, el cual es muy bien explicado aquí en el artículo del blog Bilingual Monkeys).    Pero en ese entonces, no tenía la menor idea qué estaba pasando con mi prima Sofía.)  De esa manera, ella creció en un ambiente bilingüe.  

Mi bella prima Sofía junto a su papá Alfonso

Mi bella prima Sofía junto a su papá Alfonso

Así que era durante esa Navidad hace tantos años que toda mi familia llegó a la granja, incluyendo a Sofía y a mi tía Beth.  Durante nuestra visitas, mi hermana y yo generalmente entreteníamos a los primos menores mientras las mujeres chismeaban en la cocina y los hombres andaban afuera arreglando los tractores o los carros.  Yo tenía como once años y mi prima Sofía unos tres en ese entonces, y yo jugué con ella todo el tiempo que pasábamos en la granja.  Nos perseguimos, hablábamos y jugábamos, de la forma que se acostumbran a jugar los primos cuando están juntos. Pero a cada rato yo tenía que llevar a Sofía donde mi tía para que ella me dijera qué era lo que quería mi primita, ya que Sofía me estaba hablando en español y yo no tenía ni la menor idea qué era lo que ella me estaba diciendo.  Hoy en día yo sé que Sofía estaba mostrando un rasgo típico de niños bilingües que están apenas aprendiendo a hablar.   En vez de distinguir entre los dos (o más) idiomas que hablan, ellos piensan en el lenguaje como uno sólo. Uno de los mejores recursos impresos, en mi opinión, es el libro Bilingual Is Better por Roxana A. Soto y Ana L. Flores, el cual puedes comprar aquí. (Enlace afiliado).

Bueno, como ya se pueden imaginar, mi conocimiento del tamaño de nuestro mundo (que antes había sido bastante pequeña),  dio un giro inesperado.  Yo nunca había considerado que alguien, mucho menos alguien de mi propia familia, podía no sólo entender otro idioma, sino hablarlo perfectamente.  En ese momento, yo quería poder hacerlo, pero, ¿cómo lo lograría?

Parte 3: “Aprendiendo” español en la escuela

Parte 4: Guatemala

Parte 5: Un cambio de carrera

You Might Also Like